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  • eduardocebollada

¿Crees que el estrés es perjudicial para tu salud?

Actualizado: 29 de dic de 2020

El estrés es considerado como el mecanismo que se pone en marcha cuando un individuo se ve envuelto por un exceso de situaciones que superan sus recursos. La persona experimenta una sobrecarga que puede influir por ejemplo en su bienestar físico psicológico y/o personal.


El estrés es imprescindible para la vida desde hace miles de años a modo de proceso adaptativo, permite estar preparado ante posibles “peligros” y reaccionar. Habitualmente sirve de estímulo frente a situaciones importantes como la pérdida de un ser querido, una quiebra económica, una ruptura sentimental, una situación de desempleo, una enfermedad, etc.


Hay niveles de estrés que se consideran perjudiciales para la salud, así que sería interesante para todos nosotros desarrollar recursos sencillos para darle una salida, gestionar el estrés de la forma más autónoma posible: transformarlo en un elemento que nos impulse hacia delante en vez de algo que nos esté limitando.


Como elemento de transformación, Tony Robbins (el “maestro de los millonarios” que ha acompañado y aconsejado a presidentes de Estado, a top manager de grandes multinacionales y también a deportistas como el tenista André Agassi o Michael Jordan) nos habla de beneficiarnos del estrés en su libro "Despertando al gigante interior”: “Hay una gran diferencia entre sentirse estresado y dominar el estrés. Utilice el estrés para impulsarse en la dirección que desea; puede generar una tremenda transformación dentro de usted.”

Desde este punto de vista queda claro que una de las principales premisas para la gestión del estrés en situaciones específicas de nuestra vida es darle un giro y ver a este mismo como un aliado más que como algo perjudicial para nosotros.


Un estudio llevado a cabo durante 8 años por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison pudo constatar que aquellos quienes experimentaron mucho estrés un año anterior aumentaron su riesgo de muerte en un 43%, aunque sólo fue así para aquellos que creyeron que el estrés era malo para su salud. Lo interesante es que quienes experimentaron mucho estrés pero no lo veían como algo nocivo tuvieron menos riesgo de muerte.


Puede entonces concretarse que el estrés tendría resultados negativos para la salud si tú crees que los va a tener. Leemos también en diversos estudios cómo las creencias que tenemos las personas pueden afectar a nuestros estados fisiológicos y mentales. Por ejemplo cuando se estudia el efecto placebo y el efecto nocebo con medicamentos frente a sustancias inocuas. La creencia de la persona en que lo que se le ha administrado le va a curar genera la curación, aunque lo administrado sea una sustancia placebo y no realmente el medicamento.


“Son tus creencias, ciertas o no, las que forman tu mundo.” Rhonda Byrne.


Definitivamente la creencia de que el estrés es malo puede sustituirse por otro tipo de creencias para nosotros potenciadoras y no limitantes. Poner así de manifiesto el poder de nuestros pensamientos y creando para nosotros nuevos estados mentales y emocionales refrendados en nuestra corporalidad a cada ocasión que surge el estrés.


Por ejemplo algo que podemos hacer en una situación específica de vida (un examen, un trabajo, hablar en público, en una relación con otra persona, etc), sintiendo en nuestra corporalidad signos de estrés (aceleración de la respiración, aumento de latidos del corazón, incomodidad estomacal, etc), es decirnos a nosotros mismos: “Este es mi cuerpo ayudándome a enfrentar este reto”. Cambiamos así la intencionalidad del estrés.


Lejos de ser una simple frase que pareciera una oración o un decreto, interiorizar su significado nos va a encaminar de forma significativa hacia un nuevo estado mental con la comprensión de que mi biología me está ayudando. Vamos entonces a darle sentido a las sensaciones corporales del estrés y que sean el combustible para enfrentar el reto que tenemos delante. Y esto puede ser así porque sabemos que el estrés activa de manera automática la hormona de la oxitocina, una hormona fundamental en mamíferos y humanos para la sensualidad, la afectividad y la sexualidad. La oxitocina entonces fomenta y nos insta al mismo tiempo al contacto humano, a abrir nuestros corazones a los demás; cambia nuestra manera de pensar y actuar con nuestro entorno, nos da fuerza y energía.


Resulta increíble que el mismo estrés canalizado así mentalmente nos permita afrontar casi cualquier tipo de reto sabiendo de la activación de mecanismos beneficiosos en nuestra biología.


Definitivamente todo va a depender de cómo percibamos a partir de ahora el estrés: como algo malo para la salud, o como algo que me está ayudando a afrontar mis retos de vida.

Al final no se trata tanto de querernos quitar el estrés de encima sino gestionarlo de forma sencilla para hacerlo nuestro aliado, aprovechar los recursos que nos ofrece para los retos de vida.


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