Buscar
  • eduardocebollada

La gratitud frente a la “discapacidad” del corazón y de la mente.

Nick Vujicic nació en Australia en 1982 sin piernas ni brazos, solo tiene una formación física en el lado inferior izquierdo, una especie de miembro similar a un pie.

La vida de Nick podría parecer “terrible” para gran parte de nosotros por su discapacidad física, sin embargo es un destacado conferenciante motivacional que recorre el mundo inspirando a miles de personas. Estudió en la Universidad graduándose en contabilidad y planificación financiera. Casado desde el año 2012, tiene 4 hijos. En 2009 fue el protagonista del aclamado cortometraje “El circo de las mariposas”. Y en distintos vídeos de Internet se le puede ver nadando en el mar, lanzándose desde el trampolín a una piscina, surfear olas, etc.

En un vídeo inspiracional Nick nos habla de que “Una vida sin extremidades no es nada comparado a una vida sin esperanza, una vida sin un propósito real, (…)”. Nick ha conseguido encontrar la felicidad enfocándose en lo que sí tiene en la vida y no de lo que carece. Dice Amar la vida sobre todas las cosas dejando atrás sus angustias y sus temores. Es conocido de él que a la edad de 8 años un estado depresivo le incitó a pensar en el suicidio y a los 10 años trató de ahogarse en la bañera; recordar el amor que le tenían sus padres le llevó a no dejarse morir.

Sucesivamente Nick oraba pidiendo a Dios que le crecieran brazos y piernas hasta que se dio cuenta de que lo único que podía hacer es estar agradecido por la vida y afrontarla. Abordar por si mismo los retos de su vida y superarlos está siendo motivo de inspiración para infinidad de personas en todo el mundo.

Así pues el ejemplo de Nick Vujicic nos inspira a pensar que el asunto no es tratar de querer cambiar nuestras circunstancias vitales, ya que son las que son, se trata más bien de salir de la “prisión” de temor en la que podamos encontrarnos. Una “prisión mental” que puede acarrear bloqueos; incluso debilitarnos física y mentalmente: vivir y percibir la vida con angustia, ansiedad, depresión, etc. Una especie de “discapacidad” del corazón y de la mente.

Muchas personas, unos más otros menos, hemos pasado por momentos de dificultad y desasosiego, momentos que muchos considerarían como de un cierto vacío existencial parecido a un pozo “oscuro” del que no vemos salida y por muy diversas circunstancias. Sin embargo, posiblemente aún estaremos muy lejos de vivir la experiencia de nacer sin brazos y sin piernas como Nick. Al lado de esto, casi cualquiera de los problemas que tengamos en nuestra vida parecerían insignificantes.

Es entonces interesante poder identificar en cada uno de nosotros cuál está siendo la propia “discapacidad” mental y del corazón con la que nos estamos auto-boicoteando para vivir la vida por ejemplo sin esperanza y sin un propósito.

A decir verdad, la herramienta más fácil y económica para superar un estado mental de desesperanza y despropósito sería lo que propone Nick Vujicic, y que a él le ayudó a sobrellevar su discapacidad: enfocarse en lo que se tiene y no de lo que se carece. Así pues, enfocarnos en lo que tenemos es simplemente tener gratitud hacia la vida. Y esto no es nada nuevo, hace cientos de años los considerados filósofos más prácticos de la historia: Marco Aurelio, Séneca y Epicteto, reconocieron como una cualidad fundamental del bienestar la gratitud. Hoy en día grandes gurús y conferenciantes de áreas como las finanzas, la economía, el humanismo, la espiritualidad, etc, hacen referencia al gran poder de ser agradecido.

Para tener gratitud en la vida sólo hay que observarnos en lo cotidiano, bastaría con observar todo lo que tenemos por muy insignificante que nos parezca: estar vivos, respirar, comer, beber, tener un techo donde cobijarse, ropa, etc. Inclusive en la mayoría de nosotros tener brazos y piernas ya supondría un motivo claro de agradecimiento a la vida.

La situación actual mundial por el Covid nos trae la oportunidad de observarnos de manera más profunda. Hoy en día estamos dándole valor a cosas que hasta hace poco no prestábamos atención ni le dábamos gracias. Valoramos de forma sustancial la salud, las relaciones interpersonales, el trabajo, etc, también significativamente le estamos dando valor a algo tan sencillo como respirar el aire de la vida sin llevar una mascarilla puesta.

A partir de aquí, la propuesta iría encaminada a observar conscientemente todo aquello por lo que podemos mostrar gratitud en nuestras vidas y hacer el ejercicio interno de reconocer lo afortunado que somos teniendo lo que tenemos sin necesidad de poner la atención en lo que creemos que nos falta. Un sencillo ejercicio mental para alcanzar estados de bienestar personal.


50 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo